jueves, junio 14, 2007

Deja la botella en la mesa, yo me sirvo- no me gusta que me dejen el vaso a medio llenar, menos cuando me siento así. Saco un cigarro y lo prendo. La primera bocanada de humo le llega al cantinero en la cara, con eso entiende que quiero estar solo. Relleno el vaso, lo llevo a mi boca, y o bajo con fuerza hasta golpear el mesón. Se que el cantinero me mira, pero mirada no se despega de mi vaso. Suelto el vaso y lo vuelvo a llenar, dejo la botella y doy otra gran aspirada a mi cigarro, escucho como se consume el tabaco.
Al otro lado del mesón se sienta una mujer, lleva un pantalón apretado, y una blusa. Una blusa desteñida, mal puesta sin todos sus botones, como acusando la infinidad de veces ha sido arrancada con fuerza, sin ni un poco de sutileza, ni por su dueña, ni por los acompañantes que acudían a ella buscando toxico placer oliente a alcohol y nicotina, a cambio de mantener alimentados sus baratos vicios. La misma blusa que deja ver su cuerpo decadente, descuidado, seguramente con alguna cicatriz oculta dejada por algún mal amor insatisfecho. Pide una piscola, saca un cigarro y me mira y me pregunta si tengo fuego, no dije nada, ni una mueca ni ninguna movimiento, me quede ahí, mirándola. El cantinero le pasa su trago y le prende el cigarro, ella me sigue mirando, se va a parar y el cantinero le sujeta el brazo y le cierra los ojos y mueve lentamente la cabeza hacia los lados. Ella se vuelve a sentar y me mira. - Pendejo cualio- Lo leí en sus labios, no me hacia falta escucharlo, ni que me lo dijera despacio i gritando, estaba claro en sus labios. -Puta – respondí. Los dos bajamos las caras y miramos nuestros tragos.
En la esquina opuesta a la entrada, dos viejos juegan caratas, no se ríen, no se hablan, apenas se miran, fuma y toman sus vinos, parecen viejos piolas, pero ya no lo son, lo dejaron de ser hace muchos años. Ahí sentados, nadie sabe de ellos, nadie los recuerda, solo son ellos dos.
No recuerdo bien como llegue aquí, casi nunca salgo a tomar. Lo hago en mi casa, en mi bodega, cuando voy a la casa de algún amigo, siempre cabizbajo , siempre encerrado, nunca nada glorioso o de lo que pueda vanagloriarme. Esto tampoco lo es. Pero igual esta vez es todo diferente, esta vez estoy solo y afuera, ni siquiera se porque fue precisamente este lugar. Pero ya estaba acá.
Suena mi celular y recuerdo porque estaba aquí, porque estaba así. Lo saco rápidamente de mi bolsillo, ansioso. Un rato antes jure no hablarle mas, borrarla de la memoria del teléfono, de Internet, pero eso seria de demasiado pendejo, además el que la cago fui yo. Veo la pantalla, y solo salen números, era desconocido. Ojala sea ella del teléfono de alguna amiga, del celular de su viejo o de algún teléfono publico.
Aprieto “Contestar”.
-Alo-
-No equivocado-
- No se, no cacho, habrás metido mal los dedos o anotaste mal, no se-
-Nooo-
Aprieto “Finalizar”.
Por la puta, por la mierda, maldita sea. En el fondo debo admitir que quería que fuese ella, necesitaba que fuese ella.
Levanto el vaso y esta vez lo bajo lento, lo levanto nuevamente, lo bajo, lo miro, veo sus detalles, diseño horrible, saltado en uno de os bordes, lo lleno. Saco otro cigarro, me tomo el líquido del vaso de un trago y prendo el cigarro. Mientras llenaba el vaso vuelve a sonar el teléfono, eso es raro en mí, nunca me llaman dos veces seguidas en tan poco tiempo, no soy de muchos amigos.
Contesto y era un amigo. De los pocos, de los buenos.
Le digo donde estoy y ríe.
- Estay cagao de la cabeza hueón, ya espérame ahí, voy pa allá.
- Ya pero no le digai a nadie que estoy acá-
- Nica, en 10 minutos estoy allá, no te vallas sipo -
- Nica, lo espero-
Me tomo lo que había en el vaso y lo lleno de nuevo, lo vuelvo a vaciar, lo vuelvo a llenar y lo dejo ahí.
Porque estos bares no son como os que deja a la imaginación Sabina, o de los que escribe Bukowski, de esos donde conoce amores de una noche ese borracho de Chinaski, me gustaría ser un poco como Chinaski, me siento un poco Chinaski. No, este barucho es diferente. Donde esta la caja, en la misma parte donde el cantinero ve televisión, unos calendarios viejos, muy viejos, onda de malta, de esos de la Pamela Díaz, otro de Baltica, y un banderín del Colo, que alguna vez fue blanco, ahora de una color café claro o algo así.
También la música es mala, por lo qe se escucha descartando el sonido del televisor y de una gotera que hace rato me tiene chato. Una exquisita selección de nuevos clásicos, de esos de radio Pudahuel o de esas radios comunitarias malas. Siempre he pensado en que la vida de cada uno podría tener un soundtrack. Espero que estas canciones no estén.
Prendo otro cigarro y tomo el vaso cuando se abre la puerta y entra este hueón, con las manas en los bolsillos, pega primero uana revisada a las mesas, y las va descartando una a una.- mmm no mmm no mmm no mmm no- mira para la barra y me reconoce, una sonrisa mientras camina a donde me encuentro yo.
- Puta que estay cagao viejo, jajaja- me dice mientras me da golpecitos en la espalda. El viejo de la barra se demora, lentamente llega frente a nosotros.
- Un vaso no mas porfa, ayudare a mi amigo a bajar esta antes de que se me muera- ahí caché que ya me había empezado a curar.
El mesero le pasa el vaso y se va a sentar.
- Que onda hueón, este otro loco me dijo que estabai pa la cagá, ¿algún problema con su pierna?-
- Si hueón, , quedo la caga, esta loca no me quiere ni ver, alguien le contó que me la había cagao
- Ohhh que mala, ¿y te dijo quien le había dicho?
- Nop
Nos callamos, vaciamos nuestros vasos y los volvimos a llenar.
- Puta que la cague loco, estaba muy curao ese día, la dura que no me acuerdo de nada, además fue la otra loca la que empezó a hueviarme.
- Yo te dije hueón, pero vos te ponis muy pesao con copete, y mas porfiado que la cresta.
- Si se, si la cagá fue mía.
- Y seguis chupando?, para con la hueá
- Y que queris que haga?, que salga atrás de la mina a pedirle perdón, si no me quiere ni ver, me debe odiar mas que la chucha en este momento, además, este loco que la estaba joteando ya debe saber de la hueá, y debe estar con la ella, te juro qe si se le acerca le saco la chucha.
- No se preocupe mi amigo, pa eso estamos los amigos, le sacamos la chicha entre los dos, a mi también me trato de cagar ese hueón.
Llenamos los vasos, hasta donde se pudo, los vaciamos y nos miramos.
- Que hacemos ¿otra o nos vamos pa alguna otra parte?
- Vayámonos mejor.
- ¿Y pa donde?
- Vamos a hablar con esta mina, le tengo que explicar todo
- Viste que te ponis hueón, vayamos pa otro lado, estay pa la caga, no te podis ni parar, vamos a tu casa, a la mía vinieron mis viejos y no podis llegar así. Tomemos algo en tu casa mejor, y ahí vemos que hacemos.
- Yap……Hey…. jefe, ¿Cuánto le debo?
Afuera empezamos a caminar hacia la micro, quería llamarla, pero no podía, mi amigo no me dejaba, además no me quedaba plata en el celular y no me quiso prestar el suyo. Llegamos al paradero y esperamos, nos subimos a la primera que paso, nos fuimos directo para atrás. Mi amigo me abrazaba, me dieron ganas de llorar, igual sentía que la había cagao, además no debería estar tomando, si ella supiese que estaba tomando, ahí si que no me habla mas, con lo que le hice no creo que tenga muchas ganas en todo caso. Me estaba aguantando el llanto que yo mismo estaba forzando. No hablamos nada en la micro, no por que no hubiese nada que decir, antes de subir a la micro mi amigo me dijo que no hablara o sino nos echarían. Al bajarnos pasamos a comprar al tiro, una promo con negra, de 40º al tiro, total que mas me haría, ya estaba medio puesto, otra vez curado.




Guillermo Zurita (original 12- 05-07/ modificado 14-06-07)

1 comentario:

René Robles dijo...

lo mejor que hay escrito weon, mezcla de ficcion y verdad, supongo, no?...